Lunes, 07 de julio de 2008
…¿En qué sueño se nos mantiene cuando se nos dice que podremos salir de estas crisis y escapar de la pesadilla? ¿Cuando tomaremos conciencia de que no se trata de una crisis, ni de varias crisis, sino de una mutación, y que esa mutación no es de la sociedad, sino la muy brutal de una civilización?
…Lo más nefasto no es el desempleo en sí, sino el sufrimiento que genera y que proviene sobre todo de su inadecuación a lo que lo define…
…Un desempleado actualmente sufre las consecuencias de una lógica planetaria que supone la supresión de lo que se llama trabajo, es decir, de los empleos.
…Pero –y ese desfase tiene efectos crueles_ se sigue pretendiendo que lo social y lo económico dependen todavía de los intercambios realizados a partir el trabajo, cuando este último ya huyó.
…Ante nuestro sistema difunto, quebrado (...) se impone una pregunta esencial, jamás formulada: ¿Es preciso merecer vivir para tener el derecho a vivir? Una ínfima minoría, ya excepcionalmente dotada de poderes, propiedades y privilegios, presentados como incuestionables, tiene ese derecho, de oficio. En cuanto al resto de la humanidad, pues, sólo merece vivir si logra demostrarse útil a la sociedad, por lo menos a quienes la administran y la dominan, o sea a quienes dirigen la economía, que se confunde cada vez más con negocios y economía de mercado.
…Ese mérito –ese derecho a la vida más bien- pasa por el deber de trabajar (...) ¿Pero qué pasa con el derecho de vivir cuando se prohíbe cumplir ese deber, cuando lo que se impone se vuelve imposible?
…¿Con todos estos rechazos, no se estaría montando más bien una gran puesta en escena para convencer a todos estos solicitantes de que ya no valen nada? ¿No se trataría de inculcar al público la imagen de su derrota para propagar la idea –falsa- de la responsabilidad, culpable y castigada, de aquellos mismos que pagan por el error general o la decisión de algunos, la ceguera de todos, incluyendo la suya propia? ¿Eso no permitiría dar el espectáculo de su mea culpa, al cual por cierto ellos mismos se adhieren? Vencidos.
…Entonces, después de la pregunta ¿Es útil vivir si uno no es rentable para el mercado mundializado? –pregunta que ya era el eco de otra: ¿Es necesario merecer vivir para tener el derecho de vivir? –surge, insidioso, el temor, el espanto difuso pero justificado de ver un gran número de seres humanos, o quizás la mayor parte de ellos, considerados como superfluos. No como subalternos. Ni siquiera como reprobados. Simplemente como superfluos. Y, por tanto, nocivos.
…Y por tanto…
…¿Qué pasaría si el mérito del que dependería más que nunca el derecho a vivir, y si ese mismo derecho de vivir, llegara a ser cuestionado, administrado por un sistema autoritario?
…Ya no ignoramos, no podremos pretender ignorar que no hay nada imposible para el horror, que las decisiones humanas, no tienen límites. De la explotación a la exclusión, de la exclusión a la eliminación, o a explotaciones inéditas… ¿Es ese un guión impensable?
_____Síntesis de una selección y traducción de Anne Marie Mergier, fragmento de: “El horror económico”, el best seller que conmovió a la élite económica y política francesa, en: Revista Proceso N° 1053 de 5 de enero de 1997, p. 46 y 47.
Por: Gerardo Morales H. | Retro 98/99 | Comentarios (0) | Referencias (0)
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